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El desafío de la ecología esquizofrénica 2>

Anunciación.- Se han realizado grandes esfuerzos educativos para remediar la situación global de la ecología, pero los resultados no han sido tan significativos. ¿Por qué la actual educación ecológica no ha conllevado un mejoramiento del medio ambiente?  

1. El problema de fondo. Una de las principales causas de la destrucción del medio ambiente es el comercio desmedido, que exige cada vez mayor cantidad de materias primas para satisfacer a millones de consumidores insaciables.
Otro factor menos perceptible quizá del deterioro ecológico es el predominio de una cultura individualista que, por estar centrada en sus propios intereses, deja de lado las necesidades de las personas que padecen hambre, enfermedad o pobreza.
En ambos casos, no es suficiente dar información ecológica para que mejore la situación. Más bien, se requiere un cambio de hábitos tanto de consumo como de respeto a la vida. Sin embargo, el modelo educativo actual genera una especie de “esquizofrenia”, pues muchas personas que se consideran a sí mismas como ecológicas son simultáneamente consumistas y/o no respetan la dignidad humana.

2. Hábitos de consumo. Un primer aspecto en el que es muy notoria esta dualidad entre lo que se piensa y el modo práctico de vivir y que conlleva la destrucción de bosques, ríos y mares es el consumismo, entendido como comprar productos por mera moda o sin una clara necesidad.
El Papa Francisco, en su encíclica “Laudato Si’”, enfrenta al consumismo como fuente de la actual crisis ecológica, y resalta la dualidad de conducta de algunos, que aunque saben que la compra de productos no basta para hacerlos felices, “no se sienten capaces de renunciar a lo que el mercado les ofrece” (n. 209).

3. Respeto al ser humano. El núcleo de la ecología es el respeto al hombre mismo, que es el centro de todo ecosistema y de toda sociedad. De hecho, nuestra civilización occidental está basada en el respeto a la dignidad de cada persona.
Sin embargo, también en este ámbito sucede lo que el mismo Papa considera un estilo de vida “esquizofrénico”, porque “se preocupa por la protección de los animales en extinción, pero ignora los problemas de los ancianos”; o también porque “defiende el bosque amazónico, pero se olvida de los derechos de los trabajadores a un salario justo”. (Discurso, 5 feb. 2018)

4. Hacia un nuevo estilo de vida. La raíz de esta dualidad o esquizofrenia ecológica consiste en que la educación ecológica actual se basa en sólo dar información, pero no en implementar un modo de vida estable basado en el sentido de responsabilidad.
Según Francisco, se trata de  crear una “ciudadanía ecológica”, que sin limitarse a informar logre desarrollar hábitos (LS, 210). Es decir, “educar en un estilo de vida basado en una actitud de cuidado de nuestra casa común que es la creación” (Discurso cit.).
Más allá de la mera propaganda verde, esta nueva ciudadanía debe “despertar el placer de experimentar una ética ecológica partiendo de elecciones y gestos de la vida cotidiana” (Ibídem).

Epílogo. La educación ecológica se enfrenta hoy a un gran desafío, el de superar la esquizofrenia que ha sido generada al reducir la educación a la mera información, pues esta reducción ha suscitado una generación de personas que defienden la ecología como idea, pero que quizá no están dispuestas a cambiar sus hábitos consumistas o a abandonar sus actitudes poco solidarias.

@FeyRazon    lfvaldes@gmail.com
http://www.columnafeyrazon.blogspot.com

1er Simposio de Síndrome Guillain Barré y otras Enfermedades Neurológicas 2>

Anunciación.- En el auditorio Octavio Paz, ubicado en el Senado de la República; fue inaugurado el primer Simposio de Síndrome Guillain Barré y otras enfermedades Neurológicas, en el cual participaron especialistas en el tema y senadores integrantes de la Comisión de Salud interesados en el tema, así como integrantes de la Fundación Síndrome de Guillain Barré (SGB) México y del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE).  

El Simposio tiene como finalidad dar a conocer el SGB, sus causas, su tratamiento y la manera en que estas instituciones pueden ayudar a quienes lo padecen, de esta forma, poder reducir el impacto negativo en las vidas de los pacientes y poder reinsertarlos en su vida cotidiana, gracias a la detección oportuna de la enfermedad.

Asimismo, Valentina Treviño Portilla, directora de la Fundación SGB México, relató su propia experiencia al haber sufrido de esta afección y las dificultades que un paciente tiene conforme la enfermedad se desarrolla, y sobre todo, los obstáculos que tiene que sortear para conseguir la ayuda necesaria para sanar.

“A mí me dio SGB cuando tenía 6 meses, lo cual es bastante extraño, normalmente no le da a niños tan pequeños. Casualmente en mi familia, mi hermano menor también tuvo SGB a los 7 meses, de aquí mi interés y mi relación tan fuerte con esta enfermedad”, relata Treviño.

De igual forma, en 2012, comenzó a trabajar como voluntaria para The GBS/CIDP Foundation International, y gracias a su labor, notó la necesidad de crear una fundación que apoyara a las personas con dicha enfermedad, ya que la situación en México es diferente a la de Estados Unidos o Europa, integrantes principales de esta institución.

Treviño ha ayudado a la recuperación de algunos pacientes con SGB, sin embargo, remarca la necesidad de informar a las personas y, sobre todo, ayudar a quienes lo padecen.

Por parte de la Foundation International, representada por David R. Cornblath en el Simposio; cuenta con 35 mil miembros en el mundo y 160 capítulos en 47 países, posee también con 35 centros de excelencia a nivel global. En México, Foundation pretende ayudar a las personas de manera económica, es decir, buscando que se reduzca el gasto de los tratamientos, así como de la rehabilitación; a diferencia de lo que se hace en Estados Unidos que es el financiamiento de las investigaciones sobre el SGB.

En agosto de 2017, Treviño pudo constituir la Fundación SGB México y su misión es “ofrecer información, apoyo y asistencia a los pacientes y familiares afectados por el SGB, durante el proceso de su enfermedad y el de recuperación, así como contribuir a la capacitación del personal médico para que se proporcione el tratamiento y los cuidados médicos correctos”.

Aunado a ello, Treviño expuso la visión de la Fundación: “que cada persona afectada por esta enfermedad, reciba la información adecuada, tenga un acceso a un diagnóstico correcto y a tiempo, a un tratamiento apropiado y costeable y a sistemas de apoyo accesibles”

Señaló que los objetivos de la Fundación es llevar un congreso a Monterrey, campañas de comunicación y difusión en 5 estados del país y posteriormente, llevar la información a todo el país, ya que esta enfermedad va en crecimiento y la gente debe contar con ella, así como el apoyo económico para 15 pacientes que no tengan acceso a los sistemas públicos de salud y la capacitación de al menos 150 voluntarios.

La directora de la Fundación, subrayó la importancia de crear una base de datos y un programa de seguimiento con la información de las personas que padecen el SGB, ya que ésta no existe actualmente y no se puede dar el apoyo necesario.

El primer Simposio fue dirigido a médicos y especialistas, pero Valentina Treviño tiene dentro de sus planes formar uno para pacientes y familiares y así poder convivir con los afectados por el SGB y contar las experiencias de cada uno.

Por último, la creación de un programa de reintegración laboral para permitir que las personas que tengan secuelas, puedan obtener un trabajo y así una fuente de ingresos.

Estas medidas son contempladas por Valentina Treviño, quien se ha dedicado a estudiar la enfermedad y, con ayuda de la Fundación, logrará beneficiar a quienes lo necesiten.
Para más información, visite el sitio web de la Fundación Síndrome Guillain Barré México en el enlace siguiente:
www.sindromegb.org

Tere a Secas 2>

Probablemente eran sus ojos -untados, embadurnados, con copiosas y oscuras dosis de mascara o como diablos sea que se llame ese ungüento que las mujeres utilizan para delinear y resaltar su mirada-. Decía que probablemente eran sus ojos los que ejercían ese efecto hipnótico en su peculiar y precario auditorio. Sus ojos, los que mejor describían lo que ella era, lo que representaba para los que por algunos cortos meses tuvimos la oportunidad de mirarla, contemplarla, admirarla -idealizarla, quizá-, durante una hora y media, tres veces a la semana. 

Ella era, como decirlo, una feminidad beligerante, una ojiva hormonal subversiva de proporciones atómicas, una seducción disidente. Sus rasgos físicos delataban influencia genética de probables orígenes persas –al menos ese era el consenso en la comunidad estudiantil, que coincidía con la idea romántica de proximidad a una heroína del Bagdad medieval-. Todo eso, embalsamado en un cuerpo gracioso y curvifino espectacular…, de esos que quitan la respiración, que provocan un arqueo del diafragma en forma de tos seca y estertórea.

Abría la boca, realmente a punto de ser rebasada por el carmín de sus labios, y lanzaba, a cada golpe de voz, una andanada de conocimientos y cultura fácil, sencilla, como si miles de páginas pudieran estar a flor de labios cualquier mañana de café. Lo hacía parecer tan fácil…

Su mirada, su discurso, su voz meliflua que contrastaba con la obstinación marcada en el ceño de su frente, transportaba a otros mundos, civilizaciones, tiempos, que se agotaron en los libros empolvados de la historia, pero que ella, a fuerza de terca reiteración, recuperaba y rescataba para justificar, fundamentar, su lucha en pos de un mejor reacomodo de las fuerzas sociales, de la actualización verdadera del concepto de justicia, de la legalidad y, muy en especial, del rechazo frontal a lo superfluo, al capitalismo lacerante, al establishment, a la goma de mascar americanizante, a la ignorancia como caldo de cultivo para la decadencia.

Estaba claro que para ella el rigor que debiera implicar la catedra de historia en términos de neutralidad ante los hechos, le venía muy guango a la hora de utilizar al libro de texto de autores como Zavala, Alamán, Herodoto, Plutarco, a manera de plataforma para realizar su arenga subversiva, su convocatoria ideológica, su invitación a la acción social en busca de la igualdad, del cierre de la brecha entre ricos y pobres. Era una maestra de verdad, lo aseguro, de esas que nacen para contagiar el amor por el conocimiento, de esas que conducen a la seducción indefectible por las letras, los libros, la educación. Una provocadora intelectual con una figura irresistible.

Mientras ella consumía prácticamente media cajetilla de Raleigh sin filtro durante el tiempo que duraba la clase – con una gracia tal, que parecía no enterarse de que fumaba como un auténtico chacuaco colonial-, declaraba abierta, libre y naturalmente que solamente el conocimiento profundo de la historia nos proporcionaría elementos para comprender nuestra realidad y construir un futuro con fundamentos. Decía que el rigor se estaba perdiendo, la exigencia por la calidad y la excelencia… en todos los frentes. Decía, en fin, que el México de sus amores podría ser la nueva versión de la expresión de la igualdad, el gobierno de la justicia y la equidad, la inclusión de los marginados, la voz de todos, la iluminación de la riqueza cultural.

Han pasado casi treinta años desde la últimas vez que la vi, pero su mirada sigue recordando en mi memoria lo que su alma decía con elocuencia a través de sus ojos. En la memoria sigue siendo un referente de eso que significa ser un maestro de verdad, auténtico, de pata negra. De esos que llevan el magisterio y el amor por los alumnos pasando del sístole al diástole en cada latido de su corazón. Esos cuyas convicciones docentes no se comprometen por nada más que el progreso y el desarrollo. Así era ella, inconsciente de que muchos años después alcanzaríamos la cima de la histeria colectiva y la aversión furiosa al rechazo de ciertos vicios terrenales que nos alejan del conocimiento.

Teresa era su nombre, pero insistía en que le llamáramos Tere, así, sin apellidos y con un dejo de familiaridad íntima que, a quienes teníamos el privilegio de atestiguar su desempeño cada tercer día durante una hora y media, nos daba una sensación de calidez particular.

Por lo demás, podría haber seguido su imagen y pasajero tránsito por mi vida siendo un recuerdo archivado, si no fuera por el hecho de que hace poco tiempo salió a la conversación la caída no muy remota de la némesis de Libia, encarnada en Muamar Gadafi, a quien por azares de la vida algún día conocí en el Hotel Ritz de Madrid, y a quien ella señalaba sin titubear como el hombre más sensual de la tierra, que si no hubiese sido por que era asesino, tirano y dictador (con menos muertos en su haber de cuarenta años de dictadura que nuestros últimos dos presidentes), ella hubiese ido en su búsqueda, quizá para vivir un idilio de amor.

Ella pedía que le llamáramos Tere, así, sin apellidos y a secas. Quizá Tere hoy este luchando en alguna trinchera magisterial para contribuir con el México de sus sueños. Quizá es un espejismo que en un plácido atardecer en Bagdad, a más de uno habrá encantado para iniciar una odisea imaginaria al lado de una odalisca intelectual, o, a lomos de un fino caballo árabe alazán, levar hacia la conquista del conocimiento.
Twitter: @avillalva_

Facebook: Alfonso Villalva P.

Años tiernitos 2>

Anunciación.- A Gonzalo Aguilar Zinser. Décadas con ideales de justicia compartidos y batallas conjuntas en pos de la verdad. Descansa en paz amigo mío. 

Frenético. Sí. Con ese calificativo te describía la tía Malvina -esa proverbial tía solterona, entubada, cejijunta y amargada de la que todos hemos tenido algún ejemplar-. Así te juzgaba en aquellos años tiernitos pero revoltosos, que se ubican entre la secundaria y la preparatoria. Sí. Frenético, porque no parabas entre deberes escolares, partidos de fútbol y basquet, la novia, los trabajos en equipo, las interminables fiestas, tocadas, reuniones y tertulias organizadas a mansalva.

Con ese ritmo incesante -que aparentaba ser, de origen, apenas natural a tu juventud-, te acostumbraste a acomodar los retazos de tu vida que, al menos en tu cabeza, una vez que los unieras se transformarían en una historia que contar, tu historia que contar.

Sin embargo, poco a poco y de manera quizá imperceptible, los retazos de tu vida dedicados a esos momentos fugaces y sucesivos fueron convirtiéndose en la verdadera historia de lo que tú, quizá en una reflexión profunda y pausada, pues no quisieras, la verdad, ni contar.

Los sueños de movilidad se convirtieron en interminables horas de traslado de un sitio a otro en el tráfico urbano, en el coche y en el microbús. Siempre en tránsito. Siempre acarreando algo. Siempre ubicando al destino, el tuyo, el que siempre soñaste, en uno más de la acumulación de pendientes, tareas y estupideces que la vida moderna demanda para vivir. Micro administración de todo. Micro batallas efímeras. Micro victorias pírricas. Pero nunca una guerra de verdad. Nunca una hazaña sin igual.

Y te dieron los veinticinco y los treinta y cinco añotes, y seguiste dedicando los tiempos libres a la compra de la despensa, a conseguir la maldita pieza del calentador que por ningún sitio aparecía, al taller mecánico, a la verificación vehicular, a las largas filas para el pago de servicios, a cocinar para toda la semana. A generar todas las explicaciones plausibles para justificar por qué nunca hiciste aquel viaje a la selva Lacandona, por qué tu guitarra quedó arrumbada en un sótano cualquiera, porqué las discusiones con tu pareja nunca tomaron ese cariz filosófico y profundo que tanto te hacía vibrar en los primeros años tiernitos.

Por qué no convertías en poesía esos poderosos sentimientos que te nacían cuando veías a los ojos el retrato de esa mujer a la que podrías convertir en patria. Porqué las discusiones de los grandes temas eran ahora el costo del huevo fresco, el morbo del crimen, los baches de las calles de la ciudad, la vida íntima de las segundas tiples que concursaban cantando en la televisión. ¿Qué pasó con tu veneración a Carmen Mondragón, Silvestre Revueltas, Vasconcelos, Paz y Orozco?

Creías en la justicia como ninguno y querías pertenecer a ella tanto como ella perteneciera a ti. Pero tu ritmo mecánico, rutinario y frenético te dejó sin tiempo de estudiarla más a fondo, de pelearla, de personificarla por tu propia vida y la de los demás. Te hiciste un frenético burócrata de la vida…

Al cabo de los años te has dado cuenta que todas tus opiniones obcecadas con los derechos y la paz, así como tus audaces e innovadoras ideas de cambio, se consumieron cuando mucho en las desquiciantes madrugadas de copas con un puñado de amigos que, al igual que tú, dejaron la acción significativa a un lado, a cambio de una agenda llena de pendientes, traslados, cosas por hacer. Llena de una maldita normalidad.

Caray, si la tía Malvina viviera… Seguramente diría, con sus proverbiales formas grotescas y desagradables, que tu ritmo frenético demostró que estuviste equivocado desde el principio. Que tu vida se volvió un sistema de mantenimiento y supervivencia totalmente alejada de eso que peleabas y discutías como un mundo mejor. De eso que asegurabas te encargarías de cambiar.

Estoy seguro que la tía Malvina -con su plasta de carmín rojo, sus arrugas, sus bigotes poco disimulados, sus calcetines de invierno y su bata de dormir- te restregaría en el hocico el hecho de que ella tenía razón, que aquí nada cambia porque nadie tiene el tiempo ni las agallas para voltear al lado; nadie tiene el espacio para pensar realmente en el compañero caído, nadie se salva, en fin, porque todos estamos demasiado ocupados en mantener nuestro ritmo frenético que nos aleja suave y cómodamente de la realidad, de la verdad lacerante de saber que todas esas ocupaciones no generaron nada, pero nada de valor para tener una vida diferente.

Diría la tía Malvina -o una tía equivalente como la que todos hemos tenido algún día- que nos orillaron nuestras frenéticas ocupaciones a convencernos a nosotros mismos que con vociferar y hacer mofa de nuestras desgracias, nuestros verdugos, nuestros políticos infames y aquellos que decidieron tener algo más que la cotidianidad, es suficiente para vengar nuestro fracaso en esta misión de transitar como terrícolas por aquí y por allí.

Lo sabes muy bien. Si viviera la tía Malvina se burlaría de ti con alevosía y placer. Te recordaría cuando declarabas en aquellos años tiernitos pero revoltosos, que serías capaz de crear una condición más propicia para vivir lo que siempre quisiste vivir desde niño, que contigo y tu generación el futuro sería diferente, antes de convertirte en uno de esos sosos e insípidos energúmenos frenéticos, burócratas de esta existencia post moderna y terrenal.

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Presentan libro de Omar Cervantes, un proyecto para hacer frente al tema de las adicciones mediante una labor y experiencia persona 2>

Anunciación.- A través de una reunión de familiares, amigos y personas cercanas al Director de Comunicación Social de la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) Omar Cervantes Rodríguez, se dio a conocer su obra titulada La Alegría de Vivir, un viaje de las tinieblas a la luz, libro que aborda las situaciones por las cuales atraviesa un joven inmerso en un estado de adicción durante distintas etapas de su vida hasta el momento en que logra entender que padece una enfermedad. 

De acuerdo con Omar Cervantes, su obra plasma experiencias y datos autobiográficos contados mediante una historia anecdótica, proyecto sustentado por 20 años de trabajo a lado de personas que sufren de alcoholismo, así como otro tipo de adicciones, y pensado para “ayudar a otras personas que padecen de adicciones y estas puedan encontrar una luz de esperanza mediante una historia testimonial” compartió en Director de Comunicación Social de Profeco.

En relación al tema central de las adicciones como principal impacto de su obra hacia los lectores, Cervantes Rodríguez comentó: “Se tiene que trabajar mucho en el tema de prevención. Muchos de los adictos que hay actualmente en el mundo se gestaron desde la niñez. Se le tiene que decir a la gente que esta es una enfermedad sin necesidad de caer en tabúes”.

Asimismo, con base en datos de la Encuesta Nacional de Adiciones 2016/2017, Omar Cervantes indicó que “en sólo cinco años, México duplicó el consumo de mariguana en jóvenes de entre 12 y 17 años” situación que aseguró, “el consumo comienza a caer en las adicciones desde la etapa de la secundaria y la gente se tiene que dar cuenta de ello para que se pueda evitar” concluyó Cervantes Rodríguez.

En palabras de Benjamín García Huerta, especialista en los temas de neurociencias y adicciones, y, quien fuera el encargado de presentar el libro, comentó: “El esfuerzo del trabajo de divulgación es de lo que más necesitamos, porque es un tema en el que existe poca divulgación. El hablar de este proceso de recuperación de una persona adicta no es fácil. Este texto compendia de manera inteligente todo el esfuerzo que implica superar una adicción y rehacer una vida” dijo en entrevista para la Fundación para la Promoción de Altruismo.

De igual manera, Benjamín aseguró “Omar hace un aporte con responsabilidad social puesto que es un texto dirigido a todas las personas. Es un texto que los puede orientar para saber qué hacer, cómo tomar una decisión e incluso, poder identificar si existe un problema.
Además, García Huerta compartió su opinión entorno al panorama de las adicciones que viven los adolescentes en México: “Los jóvenes mexicanos se encuentran en una situación de peligro constante. Actualmente existen las propuestas para legalizar la mariguana que, si bien son discutibles, equiparadas con países como Cánada o del continente de Europa, es una locura. Ni siquiera nuestro país ha logrado controlar la venta de tabaco y alcohol a menores de edad y nos van a introducir una droga más. Por eso los menores se encuentran desprotegidos por parte de las autoridades.

Por último refirió Benjamín García: “Nuestro país no tiene condiciones para llevar a cabo la legalización de la marihuana. Legalizar una droga más, además de las que ya existen, no habría forma de obtener una respuesta. De por sí el sistema de salud no se da abasto, metiendo una droga más lo vamos a sobrepasar. No me parece adecuado que lo estén promoviendo.

De acuerdo con García Huerta “la educación es el camino para poder recuperar el control pero también está en retomar la confianza en las instituciones y si estas a su vez, ejercieran su función de manera integral, eso provocaría un aumento en la calidad de vida de los mexicanos”, concluyó Benjamín García.