
No le eche la culpa al otro, ni se evada. Mantenga una actitud de responsabilidad personal, y nunca se lamente. Piense: ¿qué puedo hacer para mejorar esta situación? ¿Qué depende de mí? ¿Qué de los otros?
No le eche la culpa al otro, ni se evada. Mantenga una actitud de responsabilidad personal, y nunca se lamente. Piense: ¿qué puedo hacer para mejorar esta situación? ¿Qué depende de mí? ¿Qué de los otros?
Los hijos requieren formarse en un ambiente de alegría, en un claro optimismo, que es una virtud íntimamente unida a la fortaleza de ánimo, audacia y humildad para cumplir los deberes.
Es importante que antes de que los trabajadores apliquen este principio, hayan ya conseguido resultados, afirmando su capacidad de logro, porque aprendieron el trabajo y recibieron retroalimentación.
Sin los resultados, todo lo que se hable de crecimiento, avance y mejora es una ilusión. No obstante, la única actitud adecuada es la lucha.
A continuación, exponemos cinco áreas para examinarnos e identificar lo que nos perturba y lo que nos permite trabajar sin tensiones.