
La amistad es necesario cultivarla y lo adecuado es que la relación se apoye en la fuerza de las virtudes. Esto significa que quien desee cultivar una amistad ha de ser desinteresado y buscar el bien del otro.
La amistad es necesario cultivarla y lo adecuado es que la relación se apoye en la fuerza de las virtudes. Esto significa que quien desee cultivar una amistad ha de ser desinteresado y buscar el bien del otro.
En México tal vez hemos dejado que los gobernantes actúen y poco hemos participado, sin embargo, ante la pandemia, los diferentes grupos de la sociedad se adelantaron al gobierno y fueron tomando decisiones muy acertadas para proteger a distintos sectores de la sociedad.
Esta crisis nos da la oportunidad de revisar ciertas costumbres que hemos adoptado y que ahora vemos cómo nos afectan y la imposibilidad de resolver con ellas los problemas actuales, porque no han forjado virtudes sino todo lo contrario, nos han llevado a una vida confortable y blanda.
Estamos asustados por hechos que se nos escapan, no sabemos cómo solucionarlos, y entonces sí alzamos los ojos al cielo. Aunque nos sintamos apenados por mostrar nuestra mezquindad al acudir a Dios cuando “no queda de otra”, Él no nos abandona y aprovecha la circunstancia para restablecer la relación.
En la infancia no somos capaces de valorar en toda su profundidad la ayuda que recibimos de nuestros padres en primer lugar, y después de tantísimas personas más, como otros miembros de la familia, nuestros profesores, nuestras amistades, e incluso todas aquellas personas que hacen posible la buena marcha de la vida en el poblado y en la sociedad más amplia.